miércoles, 21 de septiembre de 2016
A modo de presentación.
"Me cuesta mucho hablar de mí... pero si me lo preguntan soy una cotorra tremenda."
Comienza a convertirse en un chascarrillo. Cada vez que entro en una nueva red social, aparece esta frase. Información sobre mi, ahí suelo escribirla. Hay parte de verdad, mucho en realidad, en ella. No me resulta fácil hablar de mí pero no por nada en especial, solo porque no me resulta fácil hablar. Llevo mejor el dialogar, el intercambiar palabras, ideas, pensamiento y sentimientos con otros... tanto que a veces me cuesta parar, cual cotorra.
Creo que por eso comienzo este diario, este blog. Para ser capaz de hablar, para ser capaz de hablar de mí. Sin interlocutor al otro lado, sin nadie que conteste, replique o comience una conversación. El destinatario final de todo esto soy yo, aunque me gustaría compartir, conversar, comentar con más gente, con más amigos, con todo el que se atreva a conocerme las grandes o pequeñas cosas que me suceden.
Siembra un pensamiento y recoge una acción. Siembra una acción y recoge una costumbre. Siembra una costumbre y recoge un carácter. Siembra un carácter y recoge un destino.
Todos tenemos un lema, algo que es el motor de nuestras vidas. Este es el mío... O al menos procuro que lo sea. Tengo dos enemigas que me lo ponen difícil. Se hacen llamar Voluntad y Constancia. Más bien la falta de ellas es lo que no me permite alcanzar mis deseos las veces y en el modo en que quisiera. También es mi intención que este blog me ayude a convertirlas de enemigas en aliadas.
Si algo quiero compartir es que no se debe llorar sin aprender, no tener miedo a los recuerdos, sonreír a los problemas, luchar por lo que uno quiere, no abandonar por miedo. Convertir los sueños en realidades y no temer a la vida porque lo que la vida te da, también te lo quita. Procuro tener momentos para la gente que me quiere y, sobre todo, busco incansablemente la felicidad.
L.
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